
La digitalización se ha convertido en una prioridad para la industria, pero muchas pequeñas y medianas empresas siguen posponiendo decisiones que podrían ayudarles a mejorar su productividad, optimizar recursos y afrontar con más garantías los retos del mercado actual. A menudo, la causa no es la falta de interés por la tecnología ni la ausencia de soluciones adaptadas a sus necesidades. El problema suele estar en una percepción equivocada de lo que significa digitalizar una organización.
“Muchas pymes asocian la digitalización a grandes proyectos tecnológicos cuando, en realidad, las oportunidades más interesantes suelen encontrarse en problemas muy concretos del día a día”, explica Guillem Pérez, especialista en digitalización industrial de ATX Robotics. “Identificar esos puntos de fricción es lo que permite obtener mejoras tangibles sin necesidad de acometer transformaciones complejas desde el principio”.
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